ARTICULOS DE OPINION LIBRE - Javier DYSART

Yo fui becario con Franco

Escrito por dysart 04-09-2013 en General. Comentarios (0)

 JAVIER DYSART

 Yo fui becario con Franco. En aquellos tiempos del franquismo también fueron becarios miles y miles de estudiantes hijos de trabajadores con escasos recursos económicos. Gracias a esas becas y a los esfuerzos personales, muchos jóvenes consiguieron titulaciones académicas que les garantizaron su futuro. Incluso muchos de aquellos becarios, casi una gran nube, están hoy bien enrollados en política, de todos los colores y siglas, chupando de la mamandurria fácil. Por eso no entiendo los alborotos interesados que se vienen últimamente agitando en torno al tema de las becas,   promovidos por sectores e individuos que reivindican el mínimo esfuerzo para optar a este tipo de ayudas para estudiantes.

El beneficio de las becas no es una nueva modalidad introducida en la sociedad con la democracia. Precisamente las becas a las personas y familias con escasos recursos económicos, fueron implantadas en la dictadura de Franco. Pero entonces las cosas eran bastante distintas. Los beneficios becarios y su renovación había que ganarlos curso a curso, o sea, con la cultura del esfuerzo del notable.

Me causa perplejidad y pena cuando escucho la demanda de 5, 5 puntos para tener derecho a beca. Con ese parámetro de mínimos el proceso se instala en el objetivo de  “becas a la vagancia”. Y es que, realmente, el estudiante que no consigue el aprobado medio durante el curso, que tan solo requiere una ripia de esfuerzo, significa que lo del estudio no es lo suyo, por lo que le será más beneficioso abandonar las aulas y optar por otras ofertas profesionales.

En mi época de estudiante las becas había que sudarlas. Aclaro que, cuando dediqué el tiempo a la contemplación del vuelo de las moscas en el aula por el estudio, mi beca se esfumó. Para optar a su beneficio, además del factor económico de la familia del solicitante, era obligatorio sacar una nota media de siete puntos. Sólo así, con un notable de  media, se tenía derecho a renovar la beca el próximo curso. Si tras los exámenes de setiembre no llegabas a la nota, la beca desaparecía con y sin pancartas. Las cosas funcionaban así, y fueron miles los estudiantes que gracias a estas ayudas y al esfuerzo personal consiguieron titulaciones y diplomaturas medias y superiores.

En los planes de estudios anteriores, desde las aulas básicas hasta las universitarias, la calidad de enseñanza era superior a la actual

De forma paralela a los estudios universitarios, numerosas empresas contaban en sus instalaciones con las denominadas ‘Escuelas de Aprendices’, establecidas para formar a los jóvenes en las distintas materias profesionales de la propia empresa. Estas escuelas ofrecían la ventaja de garantizar a los alumnos, en la mayoría de los casos, que al finalizar el ciclo formativo de tres años pasaban a formar parte de la plantilla de la empresa.

Como alternativa a los estudios superiores universitarios, en 1955 se crearon las  ‘Universidades Laborales’, distribuidas por distintas regiones y provincias. En estos centros universitarios se formaban jóvenes con vocaciones profesionales cuyos niveles de enseñanza garantizaban, entre diversas titulaciones, la de Maestría Industrial. A estas Universidades  Laborales, dotadas con  instalaciones de residencia para los jóvenes, tenían acceso los hijos de los trabajadores de forma gratuita.  Fueron clausuradas en 1981 por el Gobierno de Felipe González en su primera legislatura.

Es totalmente absurdo que por el único hecho de oponerse a la nueva y necesaria reforma educativa impulsada por el ministro José Ignacio Wert, se estén jaleando propuestas, entre otras, como la del mínimo esfuerzo para conseguir becarios de la vagancia.

En los planes de estudios anteriores, desde las aulas básicas hasta las universitarias, la calidad de enseñanza era superior a la actual, tanto en materias formativas, como culturales y educativas. Se inculcaban también modos educativos en los valores, en la ética y en el respeto.

El rebuzno de los asnos

Escrito por dysart 29-08-2013 en General. Comentarios (0)

JAVIER DYSART

La casta de individuos que espumajea odio, venganzas y deseos mortales contra las personas no afines a sus pensamientos o ideologías, han existido siempre. Quizás ahora asoman la patita más que nunca por las facilidades que ofrecen las redes sociales y el anonimato en que se amparan para difundir barbaridades. Se trata de elementos cobardes y descerebrados, con tics totalitarios, que satisfacen su instinto con el insulto, la amenaza y el exabrupto. Todo esto sucede con tanta frecuencia que, a veces, deja de sorprendernos.

Lo que verdaderamente nos irrita, nos indigna y nos cabrea son los odios y criminales deseos de dolor y de muerte que, en este caso, han rebuznado  indeseables energúmenos contra la delegada del gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes. Realmente  hay que tener talento de hiena para manifestar deseos de muerte a una mujer ingresada en un hospital en estado grave tras haber sufrido un accidente de moto. Estas diatribas tan sólo pueden ser obra de miserables insolidarios que satisfacen su complejo con las penas ajenas, y muy especialmente si esas personas piensan de forma distinta a la del asno emisor.

Desde cualquier  óptica de la razón es difícil encontrar un resquicio, por mínimo que sea, para poder justificar la miserable consideración formulada por el diputado nacional, discípulo de la demodictadura cubana, Gaspar Llamazares. Este animoso del totalitarismo ha actuado con vileza y mezquindad con la señora Cifuentes en el momento crítico de su angustia hospitalaria, tanto por la condición de persona de la afectada, como de política y autoridad gubernamental.

Si todas las reacciones de  odio y de grosera insolidaridad contra la accidentada Cristina carecen de la más mínima justificación, la proporción de vileza alcanzó el cenit con las protestas airadas  protagonizadas por un puñado de supuestos profesionales sanitarios y agregados del hospital madrileño de La Paz. En sus alardes democráticos demandaron a gritos el abandono del centro de la señora Cifuentes. Entre el ruido vocinglero   se escucharon mensajes con deseos de muerte para la infortunada.

Es malvado y repugnante que un colectivo de profesionales de la medicina, llámense médicos, enfermeras, enfermeros, sanitarios o celadores, se reúnan de urgencia en los accesos de un hospital para exigir entre gritos, pitidos y agitaciones, de forma impúdica y miserable, la salida y la desatención del centro a una ciudadana cotizante y adscrita a la Seguridad Social. Y todo ello por el simple y legítimo hecho de pertenecer la accidentada al partido que sustenta al gobierno. Ha sido una actitud  tan grotesca, ruin y miserable  que jamás había ocurrido, ni tan siquiera ante el ingreso y asistencia sanitaria a criminales de ETA.

Hay que suponer que cuando todo ese colectivo se concentró, unos 150 de los 7000 trabajadores de La Paz, la mayoría de ellos tuvo necesariamente que abandonar su puesto de trabajo y, por tanto, la atención a los enfermos    durante el tiempo que duró la movida. Si la justicia fuera justa, el centro hospitalario de La Paz debería de expulsar a los agitadores, tanto por el abandono del puesto de trabajo, como por pedir que se incumpla el código deontológico. El gran acontecimiento protagonizado por este grupín de sanitarios madrileños debería de estar ya en página destacada del Récords de los Guinness.

Afortunadamente la delegada del gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, ha superado ya la fase más grave del accidente, aunque su estado, al parecer, continúa siendo  reservado.

Pronta y total recuperación.

¿Pide árnica Oscar López apelando a la democracia?

Escrito por dysart 22-08-2013 en General. Comentarios (0)

JAVIER DYSART

Tras el anuncio adelantado por el vicesecretario de Organización del PP, Carlos Floriano, de emprender acciones judiciales contra el secretario de Organización del PSOE, Oscar López, por las afirmaciones de que los populares tienen ‘caja B’ y cobran en ‘B’, sería ridículo y deshonroso, además de vergonzoso, que el PP deje pasar las horas, los días y el tiempo para, al final, no plantear ninguna acción judicial. Si esto así sucediera, que puede ser, sería una vez más un nuevo motivo para las risas y el pitorreo cachondo de amigos, enemigos y adversarios. El partido del Gobierno debe de defender, por encima de todo, su honorabilidad.

A tenor de los mensajes surgidos en el seno del PSOE, las amenazas judiciales planteadas por el PP parecen haber surtido efecto reactivo. Al menos es lo que se desprende del contenido de las manifestaciones hechas por el afectado, Oscar López, al afirmar que “las intimidaciones del PP no son propias de una democracia avanzada como la actual”. De este alegato se desprende que el señor López no parece tener las cosas demasiado claras. Intuye dudas sobre las posibles consecuencias punibles que le pueden provocar la formalización de la demanda judicial. Con esas manifestaciones parece querer  elevar a simple anécdota el hecho de que, entre políticos, se deben  de aceptar las insidias, las acusaciones, los insultos y las calumnias sin rechistar. Que son cosas propias de la democracia. Algo así como que, al amparo de la impunidad política, todo vale siempre y cuando ese todo se haga desde las tribunas políticas y las ofensas  afecten al contrario.

Oscar López ha repetido hasta la saciedad y con aplomo que  el PP tiene una caja “B”  y sus dirigentes cobran sobresueldos en “B”. Lo dice de  forma tan radical y contundente que es imposible pensar que carezca de documentación que así lo demuestre. Y si efectivamente dispone de esa documentación para poder demostrar las acusaciones que reitera, no debe de esperar ni un minuto más para presentar la documentación ante el juez. Ello supondría que, además de colaborar con la justicia, ayudaría a resolver el proceso abierto del caso Bárcenas. Por eso sería muy conveniente que no espere a que los jueces le citen para responder a la posible demanda que anuncia el PP.

Tanto el señor Rajoy como el resto de dirigentes populares tienen ahora la oportunidad de reconducir conductas hacia la sensatez

Otra cosa es que el señor López disponga únicamente, como el resto del enjambre, de la variopinta documentación que ha ido apareciendo del caso Bárcenas. Si es así a nadie puede extrañar que el secretario de Organización socialista apele ahora, tras la amenaza judicial,   a que ‘las intimidaciones judiciales no son propias de una democracia’. Y es que está muy feo acostumbrarse a que en el hacer político valen todas las miserias sin tener que afrontar ningún tipo de consecuencias. Las acusaciones infundadas y las calumnias merecen castigo, las diga Agamenón o su porquero.

Tanto el señor Rajoy como el resto de dirigentes populares tienen ahora la oportunidad de reconducir conductas hacia la sensatez. Si las cuentas están en orden es hora de ir poniendo cada cosa en su sitio. Es hora de sacar la cabeza del agujero y afrontar con  decisión la defensa de la honorabilidad colectiva del partido. Si hay que denunciar se denuncia. Sí hay que emprender acciones judiciales se emprenden.  Sí hay que dar cien puñetazos sobre la mesa  se dan. Y si se anuncia una acción judicial, pues se tramita con urgencia, serenidad y todas las consecuencias.

Es hora de poner orden a tanto pitorreo.

 

¡Más tonto que una cabra!

Escrito por dysart 16-08-2013 en General. Comentarios (0)
JAVIER DYSART
¡Eres más tonto que una cabra! El piropo se lo escuché a un niño de entre 8 y 10 años cuando, entre sollozos, respondía a los incordios ofensivos de su hermano. Me hizo gracia la chanza. Ahora me sirve de muleta para considerar que el supuesto historiador catalán, Jordi Bilbany, ¡es más tonto que una cabra!, pidiendo disculpas a la cabra por la burda comparación. Y es que lo afirmado por este manipulador de la historia y de la realidad es de tontos, pero de tontos con matrícula de honor. 
Por mucha pasión identitaria catalanista que se tenga, por mucho frenesí en plantear imaginarias conquistas históricas, por mucho morro que se ponga en apropiarse de los orígenes de ilustres personajes históricos, y por muy servil que se quiera ser con la causa nacionalista, hay que ser un auténtico memo para hacer el ridículo, perder credibilidad, y demostrar sus elevados índices de ignorancia intentando distorsionar la realidad histórica.
Estas cosas suelen suceder cuando las personas con pocos escrúpulos se muestran dóciles y sumisas con las mamandurrias dinerarias que les facilitan tribunas y foros para decir barbaridades. En este caso el proyecto ha contado con la subvención de 7.000 euros, aportados por varios ayuntamientos dirigidos por CiU, para celebrar un curso ‘universitario’ en la localidad de  Crespiá, Gerona.
En este evento, Jordi Bilbeny, que a su vez ejerció de director del curso, planteó su ponencia poniendo de relieve una serie de burradas de fábula. Con soltura y sin recato el presunto deshistoriador desveló algunas primicias históricas nacidas de concienzudos estudios de  sus propios sueños.  Entre sus falsas teorías, Bilbeny sostiene que ‘El Quijote’ se escribió en catalán porque Miguel de Cervantes era catalán y se llamaba Joan Miquel Servent. La disparatada manipulación histórica la complementa añadiendo que el origen catalán de Cervantes se ocultó porque era hijo de Miguel Servent, que fue quemado en la hoguera por hereje. Asegura también que la versión castellana que conocemos de El Quijote es, según el ponente, una “mala traducción”.
Este supuesto historiador, o mejor dicho, distorsionador de la historia, ha dado también a conocer el sorprendente descubrimiento, fruto de sus intensas indagaciones, que Cristóbal Colón era un ilustre catalán que se llamó Cristófor Colom, por lo que fue precisamente Cataluña quien realmente descubrió América. Este ilustre lelo, que en su rol de estupideces apunta que Cataluña también descubrió Australia, dice además que Colón no salió de Palos, sino desde Pals D’Empordá, así como que las carabelas llevaban la senyera.
Posiblemente en breve este desnortado bambarria nos volverá a sorprender con una de sus nuevas alucinaciones oníricas. Al tiempo.
Lo más grave es que, además, cobra por decir estas sandeces.

"Sin recreo" pone fin al cachondeo

Escrito por dysart 08-08-2013 en General. Comentarios (0)

JAVIER DYSART

El ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, creo que ha estado recatado y prudente contestando a las risotadas de los caciques de Gibraltar. En lugar de advertirles que finaliza el cachondeo, se ha limitado a decir de forma educada que se acabó el recreo. Y es que España no debe de consentir ni un segundo más la descarada humillación y el despiporre a que nos tienen acostumbrados los oligarcas del Peñón. Es hora ya de frenar de forma contundente y enérgica el pitorreo, las burlas y los desprecios con que habitualmente nos obsequian los regentes del gran pedrusco español.  

Es hora  de que cumplan y respeten las normas establecidas en el tratado de Utrecht de hace 300 años, cuando el rey Felipe V cedió a los británicos la “ciudad y castillos” de Gibraltar. Pero en esta cesión la propiedad se otorgó “sin jurisdicción territorial y sin comunicación abierta con el país circunvecino por parte de tierra”. Esto quiere decir, entre otras cosas, que en el tratado no se incluye tierra, ni espacio aéreo, ni el mar, por lo que los británicos carecen de legitimidad para las modificaciones y usos territoriales que realizan.  

Por eso es acertado que el gobierno español tome las medidas oportunas para que los caciques  que manipulan el territorio de Gibraltar cesen en sus  risotadas, en sus despropósitos y en los insultos con que últimamente nos obsequian. Hasta ahora los españoles nos hemos mostrado tolerantes contra las imposiciones, los desafíos, y las insolencias de los mandatarios de la colonia gibraltareña, lo que les ha servido para  envalentonarse y sobredimensionar el cachondeo. 

Es necesario revisar el tratado de Utrecht para refrescar a los británicos los aspectos y las normas de obligado cumplimiento

Ante las respuestas comedidas de España a los ataques y agresiones que nos provocan, sobre todo a los pescadores, junto a las actuaciones territoriales, mercantiles y fiscales que desarrollan, reaccionan con prepotencia incrementando el incumplimiento de las normas y parámetros del tratado.  Además de avasallar tratando de impedir las labores de pesca con bloques de hormigón punzantes, se muestran descaradamente ofendidos y ultrajados por la serena respuesta española de control de la frontera.

El gobierno español debe exigir al Reino Unido la inmediata retirada de los bloques de hormigón y, a la vez, el compromiso futuro de no volver a entorpecer con bloques, barcos  ni fragatas las faenas de pesca. Además es necesario revisar el tratado de Utrecht para refrescar a los británicos los aspectos y las normas de obligado cumplimiento referentes a la ocupación, uso y utilización de la gran roca española y su reducido territorio.

Quizás lo más oportuno para evitar estos conflictos sería que, de una vez por todas, España reivindique ante la Unión Europea el retorno de la titularidad de Gibraltar y su Peñón.